Ayer, Hoy Y Siempre
Melina Rosana Medrano Los pies marchaban, como controlados por otra persona, dando pasos pequeños y se tropezaban constantemente, los muslos apretados con la sensación de que así se frenaba la sangre, aunque sabía que eso no podía detener nada. El dolor en mi entrepierna y la sensación de estar empapada de sangre de nuevo, mientras…
